El Paquete Económico 2026: Retos y Oportunidades para México
- Jose Manuel Campos Chávez
- 19 ago
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Actualizado: 10 sept

El Paquete Económico 2026 es el documento que define las prioridades fiscales y sociales del gobierno federal para el próximo ejercicio presupuestal. Más allá de un simple instrumento financiero, representa un compromiso político y social que debe responder a los retos nacionales, internacionales y a las expectativas ciudadanas.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en sus artículos 72 y 74 establece la competencia del Congreso para aprobar la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos de la Federación.
La Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria (LFPRH) regula los plazos y procesos, destacando:
8 de septiembre: Entrega del Paquete Económico por parte del Ejecutivo (Artículo 42, fracción Ill).
Aprobación por el Congreso de la Unión: Aprobación de la Ley de Ingresos por la Cámara de Diputados a más tardar el 20 de octubre y, por la Cámara de Senadores, a más tardar el 31 de octubre (Artículo 42, fracción IV).
15 de noviembre: Aprobación del Presupuesto de Egresos (Artículo 42, fracción V).
En abril de 2025, la Secretaría de Hacienda presentó los Pre-Criterios de Política Económica 2026, que ya anticipaban los principales lineamientos del paquete fiscal: disciplina en el gasto, sostenibilidad de la deuda y un manejo más eficiente de las finanzas públicas, reconociendo los retos en materia de ingresos petroleros y la necesidad de fortalecer la recaudación no tributaria.
Expectativas económicas y riesgos
Diversos análisis, incluyendo los del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), BBVA Research y el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), coinciden en:
No se prevé una reforma fiscal en 2026, priorizando estabilidad y disciplina fiscal (CEESP, 2025).
Crecimiento económico proyectado: 1.5 % a 2.5 %, con inflación controlada alrededor del 3 %.
Déficit fiscal estimado: entre 3.2 % y 3.5 % del PIB, con deuda pública estable cercana al 52 %.
Priorización de inversiones: salud, seguridad, infraestructura productiva y digitalización fiscal.
Revisión del T-MEC, que puede afectar la dinámica comercial con Estados Unidos y Canadá.
HR Ratings señala avances en la consolidación fiscal gracias a:
-Incremento de ingresos tributarios.
-Contención del gasto programable, especialmente el gasto corriente.
-Apreciación del peso frente al dólar, reduciendo la deuda en moneda extranjera.
-Proyección de cumplimiento: si se mantiene la fortaleza tributaria y disciplina en el gasto, el gobierno podría alcanzar las metas de consolidación fiscal establecidas en los Pre-Criterios de Política Económica 2026.
(Fuentes: CEESP, Perspectivas Fiscales 2025-2026; BBVA Research, Paquete Económico 2026; FMI, Informe Perspectivas Mundiales, 2025; HR Ratings, Reporte Fiscal 2025).
Adicionalmente, un aspecto central será la reestructuración de Pemex, cuya deuda financiera asciende a más de 101 mil millones de dólares (SHCP, 2025). La sostenibilidad fiscal dependerá de cómo se integre su rescate en la planeación presupuestaria y de si se logra diversificar la base de ingresos sin comprometer la estabilidad macroeconómica.
La confianza ciudadana en la gestión pública se fortalece con la transparencia en la elaboración y discusión del Paquete Económico. La práctica del parlamento abierto y un debate legislativo amplio y sólido permiten incorporar la voz de expertos, sociedad civil y diversos sectores.
Además, el diseño presupuestal debe contar con mecanismos de resiliencia fiscal, para garantizar la capacidad de respuesta frente a crisis económicas o desastres naturales, manteniendo la estabilidad macroeconómica sin sacrificar la capacidad operativa del Estado.
Desde el Despacho Corporativo Campos Chávez & Asociados, consideramos que el Paquete Económico debe incluir recursos e incentivos para:
Fomentar la innovación tecnológica y la adopción de tecnologías digitales.
Impulsar la transición hacia energías limpias y prácticas ambientales responsables.
Promover la inclusión social y regional, reduciendo brechas de desigualdad.
Fortalecer la seguridad pública y la justicia, como condición indispensable para el desarrollo económico y social.
Garantizar inversión en agua potable, saneamiento y gestión sustentable de los recursos hídricos.
Rehabilitar y ampliar la red de carreteras y caminos rurales, clave para la conectividad productiva.
Diseñar políticas de movilidad social que permitan acceso a educación, salud y empleo digno.
Impulsar la productividad del campo mexicano, apoyando pequeños productores y fortaleciendo cadenas de valor.
Abordar el fenómeno migratorio con políticas económicas y sociales que atiendan sus causas estructurales.
Como se dice en el Congreso: “lo que no está en el presupuesto es demagogia”. Esta frase enfatiza la importancia de reflejar en las asignaciones presupuestarias las verdaderas prioridades del país.
El escenario actual demanda fortalecer la política interior, mejorar la relación con Estados Unidos y aprovechar el inicio del gobierno para un golpe de timón que encamine a México hacia un modelo económico, social y político más justo, eficiente y sostenible.
En este contexto, el Paquete Económico 2026 representa también una oportunidad estratégica para la nueva administración. Al ser el primer año de gobierno, abre la posibilidad de generar un diálogo constructivo con las instituciones, el Congreso y, sobre todo, con el pueblo. La legitimidad política puede traducirse en consensos amplios y en la construcción de un marco fiscal sólido que siente las bases de desarrollo para el resto del sexenio.
José Manuel Campos Chávez




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