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LA TRANSFORMACIÓN DEL RÉGIMEN POLÍTICO: LA REFORMA AL PODER Y EL SISTEMA DE PARTIDOS EN MÉXICO

  • Foto del escritor: Carlos Ramón Campos Chávez
    Carlos Ramón Campos Chávez
  • 5 nov
  • 10 Min. de lectura
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MTRO. CARLOS RAMÓN CAMPOS CHÁVEZ[1]  

            “He llegado a la conclusión de que la política es un asunto demasiado importante como para dejarlo a los políticos”.

Charles de Gaulle.

 

En los últimos 25 años, México ha experimentado una transformación significativa en su régimen político, pasando de un sistema de partidos hegemónico (Sartori, 2002) a uno de plena competencia política.  Este cambio ha sido impulsado por la decisión de la ciudadanía de votar mayoritariamente por diversas opciones políticas. Actualmente, México tiene un modelo nuevamente hegemónico, pero de carácter democrático.  Este cambio se puede atribuir a dos factores fundamentales: la relevante participación ciudadana y la arquitectura institucional de la gobernanza electoral. Esta arquitectura ha permitido la organización periódica de elecciones, asegurando el respeto a la decisión de la gente y la voluntad popular.

 

El avance institucional y procesal en temas electorales es innegable, al igual que la significativa participación ciudadana. La democracia electoral ha evolucionado hacia una democracia de “carne y hueso”, arraigada en la voluntad de las personas, que buscan mejores canales de representación política en las distintas posiciones del poder público en el Estado mexicano.

 

Esta transición política (Woldenberg, 2018) con sus distintos ritmos y velocidades, ha permitido alternancias políticas (Schmitter y O´Donell, 1986) en distintas entidades federativas, hasta la misma presidencia de la República, permitiendo que la población tenga la posibilidad de decidir y así cambiar el rumbo del país y/o de sus demarcaciones políticas a partir de los distintos proyectos y plataformas políticas para encabezar plataformas de gobierno de coyuntura política distintas a las planteadas hace lustros. Esto es, la competencia política ha sido una realidad en las campañas político-electorales, donde el voto ha sido ejercido de manera libre, auténtica y voluntaria por parte de la población.

 

Sin embargo, es importante establecerlo, en este momento de transición política que sigue viviendo el país, que no se agota en alternancias político-electorales, el régimen político requiere una transformación más profunda, que no solo abarque el marco procedimental electoral y lo que se refiere a la gobernanza electoral, que también, debe pasar a revisión para su adecuación atendiendo los tiempos políticos que corren. Se hace referencia a la reforma al poder, mediante el conducto de la transformación de los partidos políticos.

 

En otros términos, para que la democracia electoral funcione como se requiere, la institución política y social de los partidos políticos y las demás agrupaciones político-nacionales, deben pasar por una revisión para la renovación y así, sean espacios donde la gente sea fielmente representada y no “cuartos de resonancia nula”, donde solo la clase dirigente y política se escuche (Mosca, 1908) y no permita la renovación de sus dirigencias y así también, la transformación de sus estructuras. Estructuras que se han convertido en candados para oxigenar las dirigencias y tener realmente partidos políticos que auténticamente nos representen.

 

El Estado mexicano, haciendo referencia a los gobiernos y la voluntad popular, requieren renovadas organizaciones políticas que fielmente representen los intereses de la gente, que trasciendan de los anquilosados edificios partidistas, donde solo se fabrican decisiones en secreto para la cúpula, cómoda en la búsqueda de la siguiente posición política para mediante la vía de representación proporcional, esto, sin buscar el voto directo de la gente, ocupen un lugar privilegiado, que en la mayoría de las ocasiones, no caminaron y trabajaron como debieron haberlo hecho.

 

Ese fue uno de los mayores éxitos del movimiento político y social, o más social que político del actual gobierno que llegó al poder político en el 2018, entendieron, citando a Antonio Gramsci, la diferencia entre la fuerza social y política, haciendo de la voluntad popular, del sentimiento de la base, la plataforma de arranque para legitimar su trayecto hacia la conquista del voto y así, llegar al poder político del Estado mexicano.

 

            El diagnóstico político y social que se tiene por parte de la confianza a la democracia y los partidos políticos es de seria preocupación, atendiendo a la última encuesta de satisfacción a la democracia, organizada por “Latinobarómetro, 2024”, la gente tiene una desconfianza generalizada a la democracia, las élites y los partidos políticos, prefiriendo modelos autoritarios, siempre y cuando, los gobiernos garanticen estabilidad económica y oportunidades para todos.

 

            Por eso, importante he de destacarlo, al mismo partido oficialista, a los que están ejerciendo el poder político, les conviene generar las condiciones materiales para que se manifiesten en el corto y mediano plazo, distintas opciones políticas que permitan enriquecer el debate público en la opinión pública, y determinar el nuevo rumbo de la participación social fundamental para el fortalecimiento de toda democracia nacional.

 

            Tratadistas de la ciencia política contemporánea, entre estos, reitero a Sartori (1978), hacían referencia a lo elemental que era para todo encuadre democrático, la competencia electoral, elecciones libres con mecanismos institucionales que protejan los procesos y así, defiendan la voluntad de la gente.

 

A finales del siglo XX, nuestro país enfrentó varias demandas importantes.  Cabe reconocer que el mismo sistema político, con la reforma política de 1977 bajo la dirección del Mtro. Jesús Reyes Heroles como secretario de Gobernación, facilitó el acceso de los partidos minoritarios a la representación proporcional y a espacios de toma de decisiones políticas dentro de las estructuras del Estado mexicano, que en ese entonces era cerrado, centralizado y estaba en proceso de liberalización política.

 

            Atendiendo a esa coyuntura, se emprendieron las primeras reformas político-electorales que trascendieron a las primeras alternancias políticas en el país, teniendo, a nuestro parecer, como máxima cresta, la elección del 2018, donde se dio una renovación total a los espacios de decisión política, votando la gente por una opción política, que 10 años atrás, se veía imposible, por la gobernanza de control político que encabezaban los principales partidos políticos del país.

 

            En esta tesitura, se presentan las siguientes propuestas de reforma al sistema electoral mexicano y el sistema de partidos, para efectos de afianzar la transformación que requiere el régimen político, para ir consolidando los pasos hacia una democracia auténtica y duradera, pero para esto, hay que generar las condiciones institucionales, procedimentales y legales en aras de la renovación de los partidos políticos, que al parecer, se han convertido en “clubs de élites políticas”, que ante la nostalgia del poder, no se han dado cuenta, que en la cerrazón de decisiones colectivas, pueden perder el registro en las venideras elecciones, donde la gente “ya no los está votando”.

 

            México y su gente claman por opciones políticas renovadas y nuevos modelos de representación para seguir participando en las decisiones del país.  Sin embargo, expresar esta demanda se vuelve complicado con las opciones políticas actuales, dominadas por partidos “acomodaticios” que carecen de representación popular. Las dirigencias de estos partidos solo esperan las elecciones para posicionarse en las plurinominales, creando un oligopolio político en la designación de estos espacios.  Estos espacios deberían estar ocupados por personas con capacidad técnica y una representación social genuina, para que los distintos sectores sociales tengan voz y voto en la toma de decisiones que afectan al país y a cada una de las entidades federativas.

 

            Establecerlo, estas decisiones de cúpula se han pervertido políticamente, y los partidos políticos al secuestrar estas selecciones de manera unilateral, han desviado la finalidad última del porque y para qué fueron creados estos espacios de expresión popular.


            A lo manifestado, se presentan las siguientes propuestas de ajuste normativo a la Ley General de los Partidos Políticos en aras de renovar estos espacios de participación política y también, abrir opciones para que la gente participe, si es que es su decisión de no incursionar con los partidos tradicionales. De los partidos políticos a los movimiento sociales. Se tienen:

 

1.    Simplificar y agilizar los trámites administrativos para la inscripción de nuevas fuerzas políticas de carácter local, regional y nacional. En caso algún partido político nacional, pierda el registro a nivel local, permitir su existencia en las entidades federativas. Modificación a los artículos del 10 al 19 de la LGPP[2].

 

2.    Hacer una revisión exhaustiva, así como la restricción a precandidatos y candidatos que no han pagado la pensión alimenticia, aquellos participantes en procesos electorales, procurando antecedentes éticos del debido ejercicio de la función pública en sus pasados cargos de responsabilidad administrativa, judicial y de cualquier índole.

 

3.    Permitir que las Agrupaciones Políticas Nacionales puedan participar en procesos electorales, sin la condición de unirse con fuerzas partidistas. Modificación a los artículos 20 al 22 de la LGPP.

 

4.    Crear en la LGPP la distinción entre partidos políticos y movimientos sociales, en aras de ampliar el catálogo de representación política en el país, a partir del modelo organizacional en la participación de procesos electorales.

 

5.    En la renovación de dirigencias políticas, en cualquiera de los modelos de organización política que tenga contemplada la LGPP, evitar la “no reelección” de dirigencias políticas de manera consecutiva.

 

6.    Instrumentar las primarias o elecciones preliminares para todas las candidaturas de elección popular en los partidos políticos y/o movimientos sociales de la misma naturaleza.

 

7.    Eliminar la cláusula del artículo 31 de la LGPP donde se “reserva la información relativa a los procesos deliberativos de los órganos internos de los partidos políticos”, con excepción a los temas de las estrategias políticas u otros.

 

8.    Mejorar el mecanismo de “Justicia Intrapartidaria”, donde todas las decisiones sean evaluadas o monitoreadas por parte de los órganos electorales, y no exclusivamente sea un asunto interno, sino debidamente revisadas por la justicia electoral, sea la instancia administrativa y/o la jurisdiccional.

 

9.    Permitir el financiamiento privado a los partidos políticos, aumentando al 20% del porcentaje del financiamiento público otorgado de conformidad con la totalidad de los partidos políticos, esto, previo registro ante el órgano electoral, para permitir la fiscalización del recurso privado en aras de las actividades partidistas. Esto debidamente vigilado por parte de las autoridades financieras del país y las instancias penales para prevenir cualquier dinero de procedencia ilícita.

 

10. Para las campañas políticas flexibilizar la constitución de frentes, coaliciones y fusiones para que las agrupaciones político-nacionales puedan ser parte de estas, sin estar sujetas a condición de ir por su parte para las elecciones en turno.

 

11. Desburocratizar y flexibilizar la posibilidad de ser candidato independiente y permitirles que estos puedan armar una estructura federal, estatal y/o regional en aras de configurar frentes, coaliciones y/o fusiones tanto con partidos políticos, movimientos sociales y/o agrupaciones político-nacionales, para garantizar la participación democráticas de todos.

 

12. Con relación a las candidaturas de representación proporcional, si se pretenden eliminar todas, realizar una redistritación total del país y las entidades locales para que, de conformidad con el principio de representación igualitaria, cada una de las regiones y grupos sociales tengan un espacio en las decisiones del poder político en el país.

 

a.    En caso se mantengan, que se tenga una regulación distinta para la designación de los espacios, actualmente controlados por las cúpulas partidistas, donde deberían de haber candados de designación para los cuadros dirigentes que de manera automática se las autodesignan para sus beneficios personales y no del colectivo político que han manifestado representar.

 

Para finalizar, aunque no formaría parte de la propuesta principal de la transformación del régimen político y de la renovación del sistema de partidos, se requiere mejorar el mecanismo de las campañas políticas, tanto en la precampaña y las campañas propiamente dichas, esto porque limita en demasía, tanto la libertad de expresión y el derecho a la información en la administración de spots o publicidad política para la presentación de las distintas plataformas de acción política.

 

La democracia electoral, tiene que trascender de ser una mecánica de procesos electorales, a ejercicios de deliberación cívica siendo congruentes y consecuentes a un ejercicio republicano de gobierno, desde la selección de candidaturas hasta la elección de los espacios de representación popular y proporcional. Situación que no se ha visto reflejada por el estilo personal de hacer política de los partidos tradicionales, donde estos, más que convencer, han alejado a los nuevos sectores sociales para seguir participando en la política local y nacional del país.

 

La ley tiene que ser promotora de otros movimientos sociales que trasciendan los partidos políticos, y desburocratizar los mecanismos para aspirar a candidaturas independientes o que sean mediante agrupaciones político-nacionales o locales para afianzar candidaturas construidas desde la voluntad popular.

 

El actual marco regulatorio no abona a ese progreso democrático, más con las nuevas expresiones del mercado social en los tiempos políticos contemporáneos que corren, y para la renovación de la política mexicana, necesitamos más ciudadanía y menos actores políticos que en especie, han dejado mucho qué desear, estando alejados de los intereses de la gente con las decisiones que han tomado.

 

El fortalecimiento de la democracia está en sus instituciones, pero se reflejará más en la calidad de representación política que tengamos, y los partidos políticos y/o las agrupaciones políticas de cualquier índole tienen que ser reflejó de la voluntad popular y el sentimiento social que sigue demandando un cambio de rumbo y con responsabilidad social.

 

No perder de vista que el reflejo de nuestro sistema político está en el sistema de partidos, y si estos no son auténticamente responsables con los valores democráticos, tampoco podremos aspirar a ser precisamente un Estado liberal, democrático y constitucional, como se estableció la refundación de la república después de la Revolución Mexicana con la Constitución de 1917.

 

            Para recuperar la política y rescatar lo político, el elemento social con el espíritu ciudadano, son las claves para la regeneración de la república, desde su base hasta la transformación total del régimen político actual, que demanda cambios de fondo, no solo de forma.

            Por eso se finaliza con la siguiente máxima de Don Jesús Reyes Heroles: “Seremos inflexibles en la defensa de las ideas, pero respetuosos en las formas, pues en política, frecuentemente, la forma es fondo”.

            Cuidemos las formas para que el fondo, sea congruente y consecuente a lo que auténticamente aspiremos, como sociedad, Estado y Nación. ¡Muchas gracias por su atención!

📄 Ponencia: “La Transformación del Régimen Político: la Reforma al Poder y el Sistema de Partidos en México”

Autor: Mtro. Carlos Ramón Campos Chávez

Evento: Audiencia Pública para la conformación de la Reforma Electoral

Lugar: Centro de Convenciones en Villahermosa, Tabasco

Fecha: 5 de noviembre de 2025

El presente documento constituye un análisis ejecutivo de la Reforma Electoral 2025, con el propósito de aportar elementos técnicos y jurídicos para la reflexión sobre el nuevo régimen político y la reconfiguración del sistema de partidos en México.


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FUENTES:

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[1] Doctorante en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México con orientación en “Ciencia Política”. Abogado egresado por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT) y Maestro en Derechos Humanos, Estado de Derecho y Democracia en Iberoamérica por la Universidad Alcalá de Henares, y Candidato de Maestro en Derechos Humanos y Garantías por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y la Universidad de Génova (Italia). Director y Socio Fundador de Campos Chávez & Asociados (Firma Legal y Consultoría Política). Link:www.camposchavez.com. Contacto: carlos.campos@live.com.mx.

[2] Ley General de Partidos Políticos.

 
 
 

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